No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
Agua estantía, renacuajos de día.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
Con el amor está el temor
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Por Santiago y Santa Ana pintan las uvas, y para la Virgen de Agosto ya están maduras.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Al mal paso, darle prisa.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Real ahorrado, real ganado.
Santo Tomás, una y no más.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Haz mal y guárdate.
Tiene la cola entre las patas
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Cada cual es dueño de su miedo.
Lo que dejes para después, para después se queda.
A más vivir, más sufrir.
Te casaste, la cagaste.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Cuentas claras, amistades largas.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
Agua de navazo, ensancha la barriga y estrecha el espinazo.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
A barco viejo, bordingas nuevas.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Bien muere, quien bien vive.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Mal es acabarse el bien.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Tras buen soplo, buen sorbo.