Mantente cerca del Gran Espíritu.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Variante: La vaca pequeña siempre parece chala.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Cada palo que aguante su vela.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
No tengas como vano el consejo del anciano.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Y vuelta la burra al trigo.
Pastelero a tus pasteles.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Más se junta pidiendo que dando.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
Daño merecido, no agravia.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
La casa caída, el corral agrandado.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.