En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
A gran arroyo, pasar postrero.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Cada cabeza es un mundo.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Atender y entender para aprender.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
La muerte regalos no prende.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
La Justicia entra por casa.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Jodido pero contento.
A otra puerta, que ésta no se abre.
La fe no tiene miedo.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Yo la mato y tu la tienes en el plato.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Hombre harto, no es comilón.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Llamame tonto y dame pan.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Las aguas mansas son las peores
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.