A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Amor de asno, coz y bocado.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Dios los cría y el diablo los junta.
La necesidad hace parir hijos machos.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Gota a gota, la mar se agota.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Quien el padre tiene alcalde, seguro va a juicio.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Para alcanzar, porfiar.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Iglesia, o mar, o casa real.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
El mejor suegro, vestido de negro.
Hablar más que lora mojada.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
A manos frías, corazón ardiente.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Las damas al desdén , parecen bien.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Quien hijo cría, oro cría.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.