Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Lo que haces, encuentras.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
Buey que muge, todos le temen.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Cuanto más amistad, más claridad.
Tenís más grupo que banco de sangre.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Tiene más dientes que una pelea de perros
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Aire colado, a muchos ha matado.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
La esperanza alegra el alma.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Jugar al abejón con alguien.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Con la paciencia llega la comprensión.Con la comprensión llega el conocimiento.Con el conocimiento llega el poder.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
La mala vida acaba en mala muerte.
La soga quiebra por lo más delgado.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
A todo marrano le llega su diciembre.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Ante Dios, todos somos iguales.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Aquí hay gato encerrado.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Quien mal padece, mal parece.
Ese huevo, quiere sal.