Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Cuanto más primos, más adentro.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Sigue los impulsos de tu corazón
La buena obra, ella misma se loa.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Pan a hartura y vino a mesura.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Como pecas, pagas.
Un ruin ido, otro venido.
Moza franca, bien juega el anca.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Cada mochuelo, a su olivo.
Más verga que el Trica programando.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Contigo, pan y cebolla.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Dios los cría y el diablo los junta.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Mucho sabe quien callar sabe.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Deja al menos un huevo en el nido
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Mujer pecosa, mujer candela.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Antes se llena el cuajo que el ojo.