No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Cazador, mentidor.
Cazador y cazado confían en Dios.
El que es perico donde quiera es verde.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Boca que no habla, Dios no la oye.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
El que tiene narices, no manda a oler.
La tierra será como sean los hombres.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Alabanza propia, mentira clara.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Ayunar, o comer truchas.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
No oigo, soy de palo.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Oye primero y habla postrero.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Según es el pájaro así es el nido.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Más vale maña que fuerza.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Alábate cesto, que venderte quiero.
El que no corre, vuela.
La soga, tras el caldero.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Dios acude siempre.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Pan no mío, me quita el hastío.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Decir, me pesó; callar, no.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Desde torre o azotea, bien se otea.
Tenemos muchos caciques y pocos indios