Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
La espina, ya nace con la punta fina.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Allega, allegador, para buen derramador.
No coma cuento coma carne.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Quien boca tiene a Roma va.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
De buen chaparrón, buen remojón.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Ni es carne, ni es pecao.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Lobos de la misma camada.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Bien o mal, junta caudal.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Buena barba, de todos es honrada.
Boca de verdades, cien enemistades.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Tiene Mayo la llave del año.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Me cortaron las piernas.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Mala olla y buen testamento.
Según el sapo es la pedrada.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Échale guindas al pavo.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Fruta cara, no es sana.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Por San Simon y Judas, saben más ricas las uvas.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Maestro, El se puede comer la regla.