...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
Carne puta no envejece.
Según es el dinero, es el meneo.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Buey viejo asienta bien el paso.
Lo que al jefe le gusta no siempre es lo que a la juventud le gusta.
Más verga que el Trica programando.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
A chico santo, gran vigilia.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
El arbolito desde chiquito.
Inflama más la comida que las musas
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Lluvia en Agosto, más miel y más mosto.
Donde manda el amo se ata la burra.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Van al mismo mazo.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Al asno rudo, aguijón agudo.
A barba moza, vergüenza poca.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Come para vivir y bebe para comer.
A confesión de parte relevo de prueba.
Cochino matado, invierno solucionado.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Al buen vino, buen tocino.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Boca ancha, corazón estrecho.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Chocolate que no tiñe, claro está
Al hombre harto, las cerezas le amargan.