A lo hecho, pecho.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Juego y bebida, casa perdida.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Agua al higo, que ha llovido.
Para colmo de males, tratar con animales.
Obra acabada, a dios agrada.
Para el gusto se hicieron los colores.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Bebe y ata la bota.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Alabanza propia, mentira clara.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
A Dios, llamaron tú.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
La gente mala se muere de vejez.
Pan con pan comida de tontos.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Cabeza vana no cría canas.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Al son que te tañan, a ése baila.
Deja la h de ayer para hoy.
A brutos da el juego.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Hacerte amigo del juez
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Una palabra deja caer una casa.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.