Las desgracias tienen los oídos sensibles
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Agua fina saca la espina.
A cada paje, su ropaje.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
A gran solicitud, gran ingratitud.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Como quitarle el poto a la jeringa.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
Oye primero y habla postrero.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
La boda de los pobres, toda es voces.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
De puta a puta, taconazo.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Cada pardal a su espigal.
Al hombre de rejo, vino recio.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
Quien lo hereda no lo hurta.
La tercera es la vencida"
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
A la prima, se le arrima.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
La naturaleza proveerá.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Las damas al desdén , parecen bien.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Cada cosa nace para su semejante.