El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Echarle mucha crema a sus tacos
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Ante la duda, la Charly.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Este arroz ya se coció.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
No hay secreto si tres lo saben.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Riña de amantes, agua referescante.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Se llena antes el ojo que el papo.
Demasiada alegría es dolorosa
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
En casa del herrero, martillo de palo.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Siempre habla quien menos puede.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
La mujer rogada y la olla reposada.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Obediencia es noble ciencia.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Dura el nombre más que el hombre.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Más largo que un día sin pan.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Ándame yo caliente y ríase la gente.