Roer siempre el mismo hueso
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
No es posible defenderse del aburrimiento
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Libro prestado, libro perdido.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Putas y frailes andan a pares.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
El pecado te acusa.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
La soga, tras el caldero.
Maestre por maestre, seálo éste.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Más peligroso que mono con navaja.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Volverse humo.
Antes de meter, prometer.
Burro suelto del amo se ríe.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Burro cargado, busca camino.
La verdad es de un solo color
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
El abad canta donde yanta.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Hombre prevenido vale por dos.
Hablar a calzón "quitao".
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Con pedantes, ni un instante.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
El que asno nace, asno se queda.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!