Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Siempre es pobre el codicioso.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Años de higos, años de amigos.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Quien más tiene, más quiere.
Puerco no se rasca en javilla.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Es más larga que la cuaresma.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
En Octubre echa pan y cubre.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
El demonio no duerme.
Al pan se arrima el perro.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Atrás viene quien las endereza.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Estar armado hasta los dientes
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
El que bien ama, tarde olvida.
Ave que vuela, a la cazuela.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
El gozo en el pozo.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.