Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Salud perdida, salud gemida.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Indio muerto no tira flecha.
Casarse bajo el palo de la escoba
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Esta lloviendo sobremojado
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
El celoso no puede ser jocoso.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
No hay mejor palabra que la que está por decir.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
El que va en carro, ni va a pie ni a caballo.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
La burla, para quien le gusta.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Quien duerme no coge liebre.
Bien o mal, casado nos han.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
El que callar no puede, hablar no sabe.
El vino comerlo, y no beberlo.
Al mal paso, darle prisa.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
No hables por boca ajena.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Rey nuevo, ley nueva.
Humo de hogar no empaña el cielo.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
El queso pesado, y el pan liviano.