Barba a barba, vergüenza se cata.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
No con quien naces, sino con quien paces.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
A quien espera, su bien llega.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Febrero el corto, el pan de todos.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Escucha el silencio... que habla.
Cuantos más seamos, más reiremos.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
Quien tuvo, retuvo.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Necio por natura y sabio por lectura.
El que demonios da, diablos recibe.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
En Octubre, la oveja cubre.
Del buen vecino sale el buen amigo.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Una palabra deja caer una casa.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Ni para Dios, ni para el diablo.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
El corazón no habla, pero adivina.
El que mucho abarca, poco acaba.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
A consejo ido, consejo venido.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
Levantarse con el pie izquierdo.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Pobre pero honrado.