No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
Con el mismo cuero las correas.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
El blanco hielo de agua es mensajero
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Primero comer, que ser cristiano.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Una sola vez no es costumbre.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
Amante atrevido, de la amada más querido.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Si ofendes serás ofendido
Hablando la gente se entiende.
El hombre apercibido medio combatido.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
El dar y el tener, seso ha de menester.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Cojo con miedo, corre ligero.
Hablar más que lora mojada.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
El amor refresca como el rocío
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Aquel que guarda siempre tiene.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
A enemigo que huye, puente de plata.
Ante Dios, todos somos iguales.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Hablando se entiende la gente.