El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Que no se coma el gusano, lo que se hizo para el cristiano.
El que trae , lleva.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
El que persevera triunfa.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Yernos y nueras, en las afueras.
El que evita la tentación, evita el pecado.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Bien ama quien nunca olvida.
A hombre desgarbado, dale de lado.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
El que guarda, halla.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
pajero como tenedor de oveja.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Moro viejo, mal cristiano.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Quien escucha, su mal oye.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
El corazón del justo, piensa para responder.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Ya que no eres casto, sé cauto.