Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Actividad cría prosperidad.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Dios sabe lo que hace.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Burro empinado, por hombres es contado.
Lo prometido es deuda.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
El que tiene más galío, traga más pinol.
La buena obra, ella misma se loa.
Callemos, que el sordo escucha.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Aramos, dijo la mosca al buey.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
El que venga atrás que arree.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Un protector es como un manto.
El que mucho habla, mucho yerra.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.