Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Intimidades, solo en las mocedades.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
El que no asegunda no es buen labrador.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Interés, cuánto vales.
Hijo de gato caza ratón.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Amor con amor se paga.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
El llanto sobre el difunto.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Ganado suelto bien retoza.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Dar la callada por respuesta.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Quien tiene madre puta no es huérfano.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Quien no sabe, no vale nada.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
A la zorra, candilazo.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
La belleza lleva su dote en el bolsillo