Por rey se tenga quien a nadie tema.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Al sudado, el agua fría a un lado.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Se queja más que la llorona.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
Agrada, quien manda.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
Hoy no se fía, mañana sí.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Adorar al santo por la peana.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Callen barbas y hablen cartas.
Elige tu compañía antes de sentarte.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
El que apurado vive, apurado muere.
La que adoba no es María, sino la especiería.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
El necio dispara pronto sus dardos.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.