Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
La impureza, pesa.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Lo que se hace de noche sale de día.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Pastelero a tus pasteles.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
A carne de lobo diente de perro.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
La jodienda no tiene enmienda.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.