A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Más honor que honores.
Tres al saco y el saco en tierra.
El que mucho habla, mucho yerra.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Habló de putas "La Tacones".
La pereza es la madre de la pobreza.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Bien convida, quien prestó bebe.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
El sol de Marzo, da con el mazo.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Papel, testigo fiel.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Quien bien siembra, bien coge.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
No gastés pólvora en chimancos.
Mala yerba, mucho crece.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
La intención es lo que vale.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Quien primero viene, primero tiene.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Tirar la casa por la ventana.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Cada cual mire por su cuchar.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Ladran, pues cabalgo.