¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Entre más apuro menos prisa.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Carta echada, no puede ser retirada.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Casado por amores, casado con dolores.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
La necesidad tiene cara de hereje.
A barriga llena, corazón contento.
Cuentas claras conservan amistades.
El que mucho promete, poco cumple.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Hacer agua los dientes.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
A manos frías, corazón ardiente.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Cojo con miedo, corre ligero.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Carne de cochino, pide vino.
Vale más el que sabe más.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Cada necio quiere dar su consejo.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Chivo que se devuelve se esnuca.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
La mentira busca el rincón.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Cada balanza tiene su contrapeso.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.