Dios aflige a los que bien quiere.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Pastelero a tus pasteles.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
La ropa sucia se debe lavar en casa.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
El casado por amor vive vida con dolor.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Llevar adarga para viivir vida larga.
El saco del jugador, no necesita atador.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
El que se apura, poco dura.
Para darse importancia, dice que viene de Francia.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Con aguja de plata no se puede coser todo.
Al buen vino, buen tocino.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Toma y daca.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
Febrero, rato malo y rato bueno.
Pueblo chico infierno grande.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Sin harina no se camina.
Lento pero seguro.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
A bestia loca, recuero modorro.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Donde ajos ha, vino habrá.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Al son que le toquen bailan.
Ama profunda y apasionadamente.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
El agua tiene babosas.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Nadie está contento con su suerte.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
A un burro le hacían obispo y lloraba.