Quien tiene la cabra, ese la mama.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Hay que darle el beneficio de la duda.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
A buey viejo, cencerro nuevo.
No es por el huevo, sino por el fuero.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
El oficio hace maestro.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
Vivir es morir lentamente.
Dame pan y dime tonto.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Guardas bien y no sabes para quien.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
El ladrón no roba jamás una campana.
La buena lavandera, su camisa la primera.
El que bien vive, harto letrado es.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Noviembre caliente, mayo helado.
El que pega primero pega dos veces.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
Al ingrato con la punta del zapato.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
La prisa es la madre de la imperfección.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
Compañía, ni con la cobija.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Más ordinario que una monja en guayos.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.