El que sigue la caza, ése la mata.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Por unas saludes, no te desnudes.
Cielo a corderos, agua a calderos.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Una manzana roja invita piedras.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Donde hay nobleza, hay largueza.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Palo dado ni Dios lo quita.
Tal padre, tal hijo.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
La sagre es más espesa que el agua.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Abogacía que no zorrocía.
Dios, si da nieve, también da lana.
Suegra, ni de caramelo.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Come y bebe, que la vida es breve.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
A cada paje, su ropaje.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
De luengas vías, luengas mentiras.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
La palabra es playa, el silencio oro.
De casas y de potros que lo hagan otros.