El que sigue la caza, ése la mata.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
El sordo no oye, pero bien que compone.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Cielo a corderos, agua a calderos.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Una manzana roja invita piedras.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Palo dado ni Dios lo quita.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Tal padre, tal hijo.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Abogacía que no zorrocía.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
A cada paje, su ropaje.
Suegra, ni de caramelo.
Come y bebe, que la vida es breve.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
La sagre es más espesa que el agua.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Bendita la casa que a viejos sabe.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Dios, si da nieve, también da lana.
De luengas vías, luengas mentiras.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
La palabra es playa, el silencio oro.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.