Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Escarba la graja, mal para su casa.
Y el que llegó de Copiapo de las mechas lo saco.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Hortelano tonto, patata gorda.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Más enredado que un kilo de estopa.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
El fraile, la horca en el aire.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
De Jaén, o fuleros o malajes.
La suerte no es para quien la busca.
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
Me cortaron las piernas.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
Cantando se van las penas.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Cielo a corderos, agua a calderos.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
El sordo no oye, pero bien que compone.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.