A amante que no es osado, dale de lado.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Lo que siembras cosechas.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
El que quiera ser líder debe ser puente.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Ara bien y cogerás trigo.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Un zorzal grano a grano se comió un parrón.
Cuando el pobre lava, llueve.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
No te salgas por la tangente.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Donde hay pelo hay alegría.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Bailar con la más fea.
Su ladrido es peor que un mordisco
Breve habla el que es prudente.
De perdidos, al río.
La India p'al indio, como el agua p'al pescao.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
El amor reina sin ley
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Ratón que corre mucho resbala frente a la cueva.
Real que guarda ciento, es buen real.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Cali es cali y lo demás es loma.
Hacer de un camino, dos mandados.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Al hombre aguado, mirarle de lado.