Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
El que afloja tiene de indio.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Un ruin ido, otro venido.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Antes de que acabes, no te alabes.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
El que pestañea pierde.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
El que siembra, cosecha.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Buey viejo, surco nuevo.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Ni quito ni pongo rey.
Tu quieres que el león me coma.
El que más chifle, capador.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
A barriga llena, corazón contento.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Beso, queso y vino espeso.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Hacer del san benito gala.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
El cliente siempre tiene la razón.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.