Boca de verdades, temida en todas partes.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
A donde las dan, allí las toman.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Abril, lluvias mil.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Probando es como se guisa.
Calma piojo que el peine llega.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Quien no canea, calvea.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Mejor precavido, que arrepentido.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
A la que te criaste, te quedaste.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Quien casa una hija, gana un hijo.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Dinero no falte, y trampa adelante.