Tras buen soplo, buen sorbo.
Cochino matado, invierno solucionado.
Costumbre hace la ley.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Lo escaso es siempre lo más bello.
Come con él, y guárdate de él.
Vive y deja vivir.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Casa convidada, pobre y denostada.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Allega, allegador, para buen derramador.
Con buenos modos se consigue todo
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
La respuesta más rápida es la acción.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Ver para creer.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Que con su pan se lo coman.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Redondear la arepa.
Según serás, así merecerás.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Molino cerrado, contento el asno.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Por el interés te quiero Andrés.