Siembra quien habla y recoge quien calla.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Que aproveche como si fuera leche.
Mayo ventoso, año hermoso.
Feo, pero con suerte.
En lo ajeno, reina la desgracia.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Quien te quiere, te aporrea.
Sacar las castañas del fuego.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Moza franca, bien juega el anca.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Boca con duelo, no dice bueno.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Ha de salir la corneja al soto.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Al rey muerto rey puesto.
Contigo me entierren, que me entiendes.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Quien desprecia, comprar quiere.
Dar antes que amagar.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Mal se conforma con el viejo la moza.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Más merezco; pero contigo me conformo.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.