Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
A bien obrar, bien pagar.
No acose, que la están peinando.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
La fe mueve montañas.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Hacer oídos de mercader.
El que del campo viene, cenar quiere.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
La sugestión obra.
A buen señor, buena demanda.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Gozo que no se comunica, se achica.
Buena cautela, iguala buen consejo.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Casa de esquina, para mi vecina.
De lo perdido, lo que aparezca.
Llegar y besar el santo.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
El que mucho promete, poco cumple.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
El que se enoja pierde.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Hacienda que otro gano poco duró.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola