Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
La magnificencia prestada, es miseria.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Dame pan y dime tonto.
Lleva más cisco que carbón.
Vivir es morir lentamente.
Demasiada alegría es dolorosa
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Pocas palabras son mejor.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Fruta desabrida, no es apetecida.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Reza, pero no dejes de remar.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
A la larga, lo más dulce amarga.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Los frailes en jubón, hombres son.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Con el tiempo y una caña, a pescar.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.