De pequeña pelea nace muy gran rencor.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
La moda no incomoda.
Está como abeja de piedra.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Vayan las verdes por las maduras.
Ojo por ojo y diente por diente.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Más caro es lo dado que lo comprado.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
El que no cae, resbala.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Despacio, que llevo prisa.
En la necesidad se conoce la amistad.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Con el metro que midas, te medirán.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Regla y compás, cuanto más, más.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Huyéndole al machete, se metió en la vaina.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
En la duda, ten la lengua muda.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
En el camino se enderezan las cargas.
Cuando no está preso lo andan buscando.
La cara bonita y la intención maldita.
De donde no hay no se puede sacar.
Cuando apunte la hoja, siembra la panoja.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Se goza más amando que siendo amado
Quien sube como palma baja como coco.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
También al verdugo ahorcan.