Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Caballo chiquito, siempre es potrito.
Alegría amagada, candela apagada.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Las acciones revelan las pasiones
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Llegaste como agua en Mayo.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
El buey manso mató al amo.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Nacer de pie.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Rana en el fondo del pozo.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Mudarse por mejorarse.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
El que tiene boca, se equivoca.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
A quién le dan pan, que llore.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Un loco hace ciento.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
La virtud en sí es un premio
Casada te veo; otro mal no te deseo.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.