Vísteme despacio que estoy de afán.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Prueba tu habilidad primero en dorado y después en oro.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
A gallo viejo gallina joven.
A mucho vino, poco tino.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
El agua derramada es difícil recogerla.
Oveja chiquita siempre es corderita.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Más vale despedirse que ser despedido.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Comprar al pobre, vender al rico.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
La verdad no peca pero incomoda.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
No hay bestia que no brame en su guarida.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.