Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Contigo, pan y cebolla.
Casa oscura, candela cuesta.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Artero, artero, más non buen caballero.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
El tiempo todo lo cura
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Badajo alto, campana rota.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Palabra de cortesano, humo vano.
Callar como puta tuerta.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Dar y tejer es buen saber.
El tiempo lo arregla todo
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Aquí hay gato encerrado.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Hombre casado, burro domado.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
De tal palo tal astilla.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
En verano, no hay cocinero malo.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.