Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Cada uno es maestro en su oficio.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
De padres bocois hijos cubetas.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Más enredado que un kilo de estopa.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
A Roma por todo.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Quien más tiene, menos suelta.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Las palabras se las lleva el viento.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Del falso bien viene el auténtico mal
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Pocas palabra y muchos hechos.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Tierra de roza y coño de moza.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Se te cayó e cassette
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Indio comido, puesto al camino.
Jamón y chorizo, ahora es acertijo.
Haber de todo, como en botica.
Tres ges tiene el buen queso. grande, graso y grueso.
El mono sabe el palo al que trepa.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Cinco puercos son manada.
Boca de verdades, cien enemistades.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Boca ancha, corazón estrecho.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Más vale maña que fuerza.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.