Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Ramos mojados, ésos mejorados.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Al roble no le dobles.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Llamar al gato, gato.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
El oficio hace maestro.
A consejo malo, campana de palo.
A la zorra, candilazo.
Amistades conserva la pared medianera.
Foso y vallado, buen cercado.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Dar es corazón, pedir es dolor
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Parecerse como un huevo a una castaña.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
A rocín viejo, cabezada nueva.
A ojo de buen cubero.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
La risa hace buena sangre
Puta y chata, con lo segundo basta.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Cabra coja, no tenga fiesta.
En San Antonio todo puerco es bueno.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.