Al capón que se hace gallo, azotallo.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Puerta de villa, puerta de vida.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Un yerro, padre es de ciento.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
De casas y de potros que lo hagan otros.
En Octubre echa pan y cubre.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
El vino es la ganzúa de la verdad.
Dar la callada por respuesta.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
A cabrón, cabrón y medio.
Libro prestado, libro perdido.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
El que bien vive, harto letrado es.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Con el marisco, nada de vino arisco.
La risa va por barrios.
Una buena dote es un lecho de espinos
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
No oigo, soy de palo.
Mucho sabe quien callar sabe.
Casa hecha, sepultura abierta.
Uva moscatel, no llega al tonel.
Cada cual en su corral.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Necio que calla por sabio que pasa.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.