El inferior paga las culpas del superior.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Palabras sin obras, barato se venden.
Un juego de cartas se juega con dinero
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Nunca olvides tu casa.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Poco mal y bien quejado.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Amor y vino, sin desatino.
El que va a Jacarilla, pierde su silla.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Lo que es igual, no es trampa.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
No te asombres por poca cosa.
El buey pace donde yace.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.