No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
La barca pasa, la orilla queda
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Yernos y nueras, en las afueras.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Que chulo tu chucho colocho
Antes de tomar casa donde morar, mira su vecindad.
Roer siempre el mismo hueso
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Zapatero a tus zapatos.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Confesión hecha, penitencia espera.
Nadie envejece a la mesa.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
El buen vecino, arregla el camino.
Más pija que el Don Bosco.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Ruin amigo no vale un higo.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
A malos ratos, buenos tragos.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Buena vida, arrugas tiene.