Buena compañía, Dios y Santa María.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Agua encharcada, hervida después de colada.
De sabios es variar de opinión.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Colgar los guayos.
Paja al pajar y barberos a rapar.
La mala paga , aunque sea en paja.
Guagua que llora mama.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
Haces mal, espera otro tal.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Quien se casa, casa quiere.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serían sastres ni zapateros.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Yantar sin vino, convite canino.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Estas más puesto que un calcetín.
El primer real a nadie hace rico: pero es el principio.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Todos los santos tienen octava.
Hagámoslo hoy, porque mañana ya no estoy.
El que mucho escoge poco coge.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.