Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Hay quien no ve su camino.
Lo bello es difícil.
Entre amigos no hay cumplidos.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
No distraigas a la aguja porque puede perder el hilo.
Siéntate en duro, te romperás las bragas y te dolerá el culo.
No eches toda la carne al asador.
Tiene más cuentas que un rosario.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Hasta ajustar, regatear.
Fía mucho, más no a muchos.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Si falta la comida, torcida va la vida.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Nada contra la corriente.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
No se puede nadar y guardar la ropa.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
De tal palo tal astilla.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
El mal cobrador hace mal pagador.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Agárrate, que hay curvas.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
No apruebes hasta que pruebes.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.