Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Para aprender, perder.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Al perro más flaco, hasta las pulgas le abandonan.
Como poroto de la chaucha.
Son más los que mueren por comer que los que mueren de hambre.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
La manzana podrida pudre a las sanas.
A confesión de parte relevo de prueba.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
El amor encogido en poco es tenido.
Nada es bello excepto la verdad
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Quien mucho desea, mucho teme.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Lo raro es caro.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
La suerte la pintan calva.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Ocasión perdida, para siempre ida.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
El vicio, saca la casa de quicio.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.