Todo se pega, menos la hermosura.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Cada malo tiene su peor.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
O Cesar, o mierda.
A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
El éxito sin honor es un fracaso.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Para presumir hay que sufrir.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
El que fía, o pierde o porfía.
Trabaja y no comerás paja.
Buena mula, mala bestia.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
El trabajo ennoblece.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
No hay bueno caro ni malo barato.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Ofrecer el oro y el moro.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Blanco y mojado, sopas de leche.
Ni vive, ni deja vivir.
La ausencia causa olvido.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Pereza no alza cabeza.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.