La mala oveja se ensucia en la colodra.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
El que pide lo justo, recibe migajas.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Del ahorro viene la posesión.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Buena olla y mal testamento.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Para poca salud, más vale morirse.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Palabras sin obras, barato se venden.
La necesidad hace maestros.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Lo barato, sale caro.
Cuanto más haces, menos mereces.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Si no sobra es que falta.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Comer poco y beber menos, a lujuria ponen freno.
A burro viejo, poco forraje.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Mal reposa la vida dudosa.
A chico caudal, mala ganancia.