Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
Agua de Febrero, mata al onzonero.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
No hay gallina ponedora, que ponga un huevo cada hora.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Para que no se espante el borrico por delante.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Mucha manteca para freire un par de huevos.
El último que se pierde es la esperanza.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Gato enratado no quiere pescado.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
En casa llena no hay mujer mala.
El Diablo no se harta de romper suelas.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Después de verme robado, compré un candado.
A la par es negar y tarde dar.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Lo que no puede uno, pueden muchos.
Más vale poco que nada.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
A chico mal, gran trapo.
Proba varón, que primero es San Antón.
Casado, pero no capado.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Quien tiene tienda que la atienda.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Vísteme despacio que estoy de afán.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Buena barba, de todos es honrada.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Hacer un viaje y dos mandados.